
En algunos casos, las estrellas del fútbol femenino son mucho más conocidas que los hombres. Muchas se han convertido en heroínas nacionales y han aparecido en anuncios de
Nike y en las portadas de
Sports Illustrated y
Newsweek.
Mia Hamm, por ejemplo, es considerada como la mejor jugadora de fútbol femenino de la historia, habiendo ganado el título de mejor jugadora de la FIFA en dos ocasiones. Esta futbolista fue la más joven en participar en la Copa Mundial de Fútbol Femenino con tal sólo 15 años de edad.
El equipo nacional americano es indiscutiblemente uno de los mejores del mundo. Las chicas ganaron la primera copa jamás organizada en el año 91, se llevaron la medalla de oro en las Olimpiadas del 96 y de nuevo la copa del mundo en el año 99. Todas estas actuaciones han tenido un gran seguimiento en el país,
por delante de las finales de hockey o baloncesto.
Mia Hamm en la portada de Sports Illustrated
Es muy probable que la gran popularidad que tiene el fútbol femenino en el país sea el resultado de una larga promoción del deporte entre las mujeres. Ello también explica que los equipos femeninos norteamericanos dominen en todas las competiciones ya que mientras que en países en los que el fútbol es un deporte popular entre hombres y no se le ha prestado mucha atención a la participación de las mujeres,
en EEUU esta se lleva fomentando desde hace décadas.
Alemania: La voluntad de atraer a las chicas al campo de juego
La corta historia del fútbol femenino alemán se escribe
en clave de éxito. Hasta 1970 la Asociación Alemana de Fútbol no recogió en sus estatutos el fomento del fútbol femenino y no fue hasta 1982 cuando la selección femenina disputara su primer partido pero desde entonces el equipo nacional alemán no ha dejado de acumular éxitos.
Las jugadoras germanas han logrado un total de
nueve títulos en las competiciones más importantes: la Copa Mundial y el Campeonato de Europa. Para los aficionados, la primera gran gloria llegó en 2003 cuando vencieron a las suecas por un dos a uno en la final mundial. Más de doce millones de espectadores alemanes siguieron la final en directo por televisión. A su regreso de Estados Unidos, unos 10.000 hinchas recibieron a la selección en el ayuntamiento de Fráncfort, lo que da una idea del gran seguimiento popular del que goza este deporte.
Las alemanas celebran la victoria en el Mundial
En el año 2007 Alemania revalidó el título en la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2007 con una victoria por dos a cero frente a Brasil. Las alemanas no recibieron ni un solo gol en contra y se consolidaron como el equipo a batir en el fútbol femenino mundial.
Pero esta popularidad va más allá de los torneos internacionales. Al finalizar cada partido en casa las jugadoras se afanan en satisfacer las numerosas peticiones de autógrafos que cientos de jóvenes desean obtener como recuerdo de sus heroínas. Y es que en Alemania las chicas tienen como ídolos a las jugadoras de este deporte.

Ariane Hingst, Nadine Angerer, Kim Kulig, Linda Bresonik, Célia Okoyino da Mbabi, Simone Laudehr o, sobre todo, Birgit Prinz son nombres que quizás aquí no suenen demasiado familiares pero que cualquier alemán identificaría como auténticas estrellas que los jóvenes no sólo aclaman, sino que tratan de imitar.
En Alemania crecen cada año en los clubes los talentos femeninos. Así, en sólo tres años, se hizo realidad el deseo de
Theo Zwanziger, Presidente de la Asociación Alemana de Fútbol (DFB), de duplicar la cifra de equipos femeninos. En 2004, 3.400 equipos participaron en competiciones juveniles femeninas, mientras que, a finales de 2006, se habían alcanzado los 6.267. Según la FIFA, en la actualidad 1.002.605 de mujeres y chicas juegan al fútbol en clubes afiliados a la Asociación Alemana de Fútbol.
La entrenadora del equipo nacional, Silvia Reid.
Este notable aumento es también el resultado del programa de la
Asociación para el fútbol femenino, que se elaboró en la temporada 2004/2005 y que tiene como objetivo atraer a las chicas a los clubes de fútbol.
Gracias a iniciativas sociales como esta, el interés por el fútbol entre las chicas se ha incrementado considerablemente. Según los resultados de un estudio elaborado por la FIFA,
seis de cada diez chicas en Alemania quieren practicar el deporte rey.
También desde la escuela se fomenta la práctica del fútbol entre las jóvenes. Para ello la Asociación Alemana de Fútbol ha puesto en marcha un plan de acción en los colegios. A principios del año académico 2006/2007 se distribuyeron en unas 22.000 escuelas alemanas alrededor de 100.000 balones de fútbol y 400.000 equipos de entrenamiento.
Los medios de comunicación tienen también un importante papel en la promoción de este deporte. La televisión alemana transmite en directo de
todos los partidos de la selección. Es evidente que si el fútbol femenino es popular en el país no es fruto de la casualidad sino de una fuerte voluntad por atraer a las chicas hacia el mismo.
Brasil: Un país con excelentes jugadoras pero sin suficiente apoyo social
La Selección femenina de fútbol de Brasil es el equipo representativo del país en las competiciones oficiales de fútbol femenino. Su mayor logro es el segundo lugar obtenido en la copa mundo de 2007. El equipo ha ganado también la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de 2003, así como la medalla de plata en los Juegos Olímpicos celebrados en Atenas en 2004 y en China en 2008. Además es el equipo que más sobresale en los torneos regionales de Sudamérica.
Y es que de entre todos los países del continente sudamericano, Brasil fue
el primero en organizar fuertes ligas femeninas de fútbol, hasta el punto que en los primeros mundiales fue el único participante latinoamericano.
Marta Vieira da Silva

Brasil cuenta con jugadoras como
Marta Vieira da Silva la
cual fue seleccionada por la FIFA como la mejor jugadora del mundo en los años 2006, 2007, 2008 y 2009. Da Silva es conocida por la afición como el
“Pelé de falda."

Otra jugadora que ha destacado en el plano internacional es
Milene Domingues la cual ostenta el record de ser la persona que más toques ha dado a un
balón sin que este tocara el
suelo. Un total 55.198.
Domingues con el uniforme del Rayo.
Aún así, a pesar de tener estrellas individuales en fútbol femenino, este deporte no cuenta con el apoyo popular que tiene el fútbol masculino. La principal razón que explica esta diferencia es que en Latinoamérica los roles de los hombres y las mujeres continúan teniendo un
sesgo machista. Incluso en países con renta media alta como es Brasil aún predomina la mentalidad por la que se considera que el fútbol no es un deporte para mujeres.
China: Un mayor protagonismo de las mujeres gracias al fútbol
El interés futbolístico en China es bastante amplio pero los equipos a los que apoyan sus ciudadanos son generalmente europeos. Mientras que los niños corretean por las calles con camisetas de equipos occidentales y saben nombrar a varios de sus jugadores, los estadios apenas se llenan cuando juegan dos equipos nacionales.
Los chinos dicen no estar interesados en el fútbol de su país por la corrupción que caracteriza al juego nacional. Los entrenadores no duran el tiempo suficiente como para conocer a sus jugadores y poder mejorar la táctica de equipo mientras que la corrupción impide florecer el talento genuino.
En contraste el equipo nacional femenino, conocido como
“las rosas de acero”, cuenta con un mayor prestigio entre los chinos y, aunque el apoyo popular no sea tampoco masivo, sí tiene una consideración más positiva en el milenario país.
El equipo nacional con su bandera
Desde 1980 el fútbol femenino se ha convertido en uno de los deportes para mujeres que más rápido ha crecido en China. Las jugadoras han logrado introducirse en el tradicional bastión de la identidad masculina para no sólo equipararse en el juego sino conseguir una i
magen más limpia y respetuosa que la que tiene el fútbol masculino.
El equipo nacional quedó en segunda posición en la tercera Copa del Mundo y ha ganado la Copa Asiática y los Juegos Asiáticos diez veces. Gracias a los éxitos cosechados, las jugadoras fueron utilizadas como modelos para inspirar al equipo masculino en su camino hacia la clasificación en la Copa Mundial del 2002.
Para muchos jóvenes las jugadoras de fútbol desafían la tradicional cultura china y simbolizan el ideal de las relaciones igualitarias. En China, un país que mira con recelo la occidentalización de sus costumbres, el equipo femenino de fútbol representa además del orgullo nacional la incorporación de la mujer en la vida pública del país.